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La diferencia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda refleja la polarización del electorado
Las elecciones en el país sudamericanos fueron unas de las más cerradas en la historia de ese país. AFP
La ajustada victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella sobre el izquierdista Iván Cepeda muestra la división en partes casi iguales del electorado colombiano, pero también la fortaleza del petrismo y anticipa retos de gobernabilidad para el próximo Gobierno (2026-2030), según analistas políticos.
Con 12.9 millones de votos frente a los 12.7 millones obtenidos por Cepeda, De la Espriella logró una de las victorias más estrechas de la historia reciente del país, al imponerse por apenas 250 mil 830 sufragios, equivalentes al 0.96%, según el preconteo, que debe ser ratificado por el escrutinio esta semana.
Para el analista Jairo Libreros, profesor de la Universidad Externado de Colombia, la elección expresa una demanda de cambio frente a algunas de las principales apuestas de la actual Administración y la llegada del ultraderechista supone un viraje en las prioridades de la agenda nacional después de cuatro años en los que la política de “paz total” ocupó un lugar central en la acción del Gobierno.
“Los temas prioritarios van a ser, en este siguiente orden: seguridad, energía y salud”, dijo el analista. A juicio de Libreros, el nuevo Gobierno buscará fortalecer financieramente el sistema de salud, atender las deudas acumuladas con el sector energético y devolver a la seguridad un papel central dentro de la política pública.
Pese a la derrota, la elección también dejó una señal de fortaleza para la izquierda y aunque Cepeda no logró llegar a la Presidencia, los más de 12.7 millones de votos obtenidos por el candidato del Pacto Histórico evidencian que este sector mantiene una sólida capacidad de movilización electoral y una base política que seguirá siendo determinante en el escenario nacional.
Para el politólogo e investigador Gabriel Clavijo, de la Universidad Militar Nueva Granada, uno de los principales mensajes que deja la segunda vuelta es que el petrismo logró romper el supuesto techo electoral que algunos sectores le atribuían.
“Aquí se cae el mito de que la campaña de Cepeda tenía un techo de cristal que no podía ser roto”, afirmó el analista, quien atribuye ese crecimiento a la incorporación de votantes de centro, al respaldo de figuras políticas como la ex alcaldesa de Bogotá Claudia López y a una movilización más intensa en regiones donde el progresismo tiene arraigo histórico.
Según Clavijo, el aumento de la participación fue especialmente visible en departamentos con presencia significativa de comunidades indígenas y afrodescendientes, así como entre ciudadanos que no habían acudido a las urnas en la primera vuelta o que entonces enfrentaron dificultades logísticas para hacerlo.
Para Libreros el crecimiento de la votación de Cepeda también puso de manifiesto uno de los principales límites del oficialismo: la dificultad para transferir a otros dirigentes la capacidad de conexión que mantiene Petro con amplios sectores del electorado.
“La votación del Pacto Histórico es monumental, pero la gran mayoría de votos corresponde a la capacidad de conexión que tiene Petro”, señaló.
En esa misma línea, Libreros considera que Cepeda no logró construir un vínculo propio con sectores más amplios porque “una cosa es votar por Gustavo Petro y otra completamente votar por el candidato que representa los intereses del Pacto Histórico”.
A ello se sumaron otros errores estratégicos como la ausencia del candidato en debates y una limitada exposición mediática, factores que, en su opinión, redujeron sus posibilidades de atraer votantes indecisos en una elección que terminó definiéndose por un margen mínimo.
La estrechez del resultado también plantea desafíos importantes para De la Espriella, que asumirá el poder en un país dividido por la mitad y con la futura oposición fortalecida por el resultado de las urnas.
Para Libreros, De la Espriella tendrá margen para construir acuerdos en el Congreso si logra generar confianza con los partidos tradicionales a través de la representatividad en su eventual gabinete y convertir las alianzas electorales en mayorías legislativas estables, además de mantener la promesa de sostener un diálogo abierto con las fuerzas opositoras.
EFE
El abogado que conquistó las urnas
El conservador Abelardo de la Espriella logró ser el más votado en la segunda vuelta presidencial de Colombia con un discurso al margen de los partidos tradicionales, una tendencia que se abrió paso en América Latina en los últimos años.
Con casi el 100% de las mesas electorales informadas, el conteo preliminar de la Registraduría ubica a De la Espriella con 49.66% de apoyo y al progresista Iván Cepeda con 48.70%. La diferencia entre ambos es de aproximadamente 250 mil votos.
De la Espriella centró su propuesta en la mano dura contra el “narcoterrorismo” y acabar de tajo con los esfuerzos de diálogo con grupos armados ilegales que llevó a cabo Petro, una política muy cuestionada por su falta de resultados.
Logró vencer en primera vuelta a políticos conservadores más experimentados como la senadora Paloma Valencia, miembro del opositor Centro Democrático que lidera el influyente ex presidente Álvaro Uribe Vélez.
Entre la cautela, la euforia y la denuncia
“Como siempre hacemos en México, esperamos a que ya venga el conteo definitivo. Vamos a esperar para entonces felicitar a quien haya obtenido el triunfo”.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México.
“Cuando alguien como yo le cae bien a una persona, esa persona me gusta. (De la Espriella) Será un gran presidente”.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
“No usaremos el poder que casi 13 millones de colombianos y colombianas nos entregan para la violencia, sino para el recate de la estabilidad política de toda la región bolivariana”.
Gustavo Petro, presidente de Colombia.
CT
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